Comparecencias en Veracruz: entre la moda, el guion y el desconcierto
Rafael Escobar
El Congreso del Estado de Veracruz ha sido sede esta semana de las comparecencias de los titulares del gabinete estatal, un ejercicio que—en teoría—debería fortalecer la transparencia, la evaluación pública y la rendición de cuentas.
En la práctica, sin embargo, lo que hemos observado parece alejarse del propósito constitucional y acercarse más a un ritual político cuidadosamente administrado.
Un formato que limita más de lo que aclara
El nuevo esquema aprobado por los legisladores, con tiempos recortados y menos rondas de preguntas, terminó por convertir las sesiones en una especie de pasarela institucional donde se privilegia la imagen sobre el diálogo.
Lo que deberían ser espacios de escrutinio se han transformado en vitrinas de discursos pulidos, frases hechas y aplausos predecibles. Para muchos, más que comparecencias, parecen complacencias.
De Totutla a la improvisación turística
Uno de los momentos más comentados fue el tropiezo del secretario de Turismo, quien describió a Totutla—un municipio enclavado en la montaña—como una playa “muy visitada”.
Más allá del desliz simpático, el error exhibe algo más profundo:
desconocimiento del territorio que se supone debe promover.
Cuando un funcionario ignora lo elemental, la promoción turística deja de ser estrategia y se convierte en improvisación.
Economía: cifras alegres, documentos ausentes
La comparecencia del titular de Desarrollo Económico tampoco quedó a deber. Entre frases inconexas, pausas prolongadas y un optimismo difícil de sostener, habló de inversiones “históricas” sin un solo contrato, proyecto o documento verificable.
El resultado fue un cantinfleo económico que dejó claro que la narrativa gubernamental no siempre corre al ritmo de la realidad productiva del estado.
La gobernadora y el reto de un gabinete que no acompaña
Es justo reconocer el esfuerzo de la gobernadora Rocío Nahle por “poner a Veracruz de moda”, como ella misma ha declarado. Hay proyectos, hay movimiento, hay intención.
Pero ese impulso se frena cuando parte del gabinete exhibe falta de dominio, preparación insuficiente y respuestas que no resisten una repregunta seria.
El mensaje que se envía no es el de un estado en transformación, sino el de un gobierno que debe luchar, primero, contra su propio equipo.
Más forma que fondo… y Veracruz necesita lo contrario
Las comparecencias deberían ofrecer claridad, cifras, estrategias, resultados y diagnósticos reales.
Lo que la ciudadanía recibe muchas veces son discursos sin contenido, explicaciones vagas o errores que se vuelven virales antes de terminar la sesión.
Veracruz no necesita espectáculo político.
Necesita políticas verificables, equipos preparados y cuentas claras.
Porque hoy, más que nunca, la gente exige lo que merece:
respuestas, no pretextos; visión, no ocurrencias; resultados, no narrativas.

