Resbalón Político

Jessica Díaz.

—— Senadora morenista lucra con tragedia
—— El secretario más regañado

Muy pocos ciudadanos saben que Veracruz tiene una senadora de la República que es nativa de Poza Rica cuyo nombre es Raquel Bonilla Herrera y que llegó a la curul por la licencia que pidió Claudia Tello, pues la aún secretaria de Educación es la propietaria de la fórmula.


Antes de ingresar a la política, la pozarricence trabajó en el bar “El Forajidos” donde se hacía llamar “La Vaquerita”, mote que también usó posteriormente en su época de locutora de radio.
Fue diputada federal de mayoría en dos ocasiones y luego fue colocada en la suplencia de la primera fórmula al Senado pese a que dicen sus cercano que Claudia Tello nunca estuvo de acuerdo de llevarla como compañera.


De su trabajo en la curul se conoce muy poco, pero donde si tuvo activismo fue en la pasada elección municipal donde presumió ser la gran operadora de Morena.


No obstante, se dice que el alto mando está enojada con ella por los
resultados en Poza Rica donde el partido guinda tuvo que recurrir casi al fraude para darle la vuelta al marcador.


En la contingencia por las lluvias que hoy afecta a sus paisanos a Raquel Bonilla se le había visto “fuera de foco” hasta que apareció en el escenario nacional por un hecho de oportunismo político.


Y es que la senadora entregó despensas provenientes de Taiwán a los damnificados, pero a alguien de su equipo se le ocurrió la “brillante” idea de colocar el nombre de la legisladora en las bolsas.


Un hecho a todas luces condenable porque se buscó lucrar con una tragedia que cobró la vida de 35 veracruzanos de acuerdo a la última actualización.


Obviamente la “pela” en redes sociales no se ha hecho esperar así como tampoco el linchamiento mediático de los opositores como el diputado local priista, Hector Yunes Landa, quien llamó “carroñera” a la morenista.


Lo cierto es que Raquel Bonilla no ha emitido un comunicado para confirmar o desmentir el tema y se olvida que en política el que calla otorga.

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El que sigue en la “cuerda floja” es el secretario de Salud, Valentín Herrera Alarcón, de quien se comenta en los pasillos de Palacio de Gobierno será uno de los funcionarios que se vaya con el año viejo.


Sin duda, al cardiólogo de profesión le ha pesado que nunca había trabajado en la administración pública y tal vez a eso se deba que es el colaborador que más regaña la gobernadora Rocío Nahle.