Veracruz, cuna del primer matrimonio civil en México


Danytza Flores.


Veracruz, Ver.- En el corazón del puerto de Veracruz, hace más de un siglo, se gestó un acontecimiento que marcaría un hito en la historia de México y los derechos civiles: el primer matrimonio civil del país.
La fecha de la primera boda fue el 9 de marzo de 1860 y se quedó marcada en el primer libro del Registro Civil, que se encuentra actualmente bajo resguardo en la Dirección General del Registro Civil Estado de Veracruz.
Fue un acto trascendental, fruto de las Leyes de Reforma promulgadas por el presidente Benito Juárez, que sentaron las bases para una nueva institución en la estructura social: el matrimonio civil, cuenta el reconocido historiador Ricardo Cañas Montalvo, experto en la historia de Veracruz.
Aunque no se tiene certeza sobre los nombres de las primeras parejas que contrajeron matrimonio civil en el Registro Civil de Veracruz, existe constancia de que fue en este puerto donde se llevó a cabo el primer acto oficial.
La Ley del Registro Civil, promulgada en 1859, abrió el camino para que las uniones conyugales fueran reconocidas legalmente ante una autoridad diferente a la iglesia católica, detalla el especialista.
Del mismo modo, explica que, en sus inicios, el matrimonio civil enfrentó resistencia por parte de la sociedad, ya que, hasta ese momento, las uniones matrimoniales solo se podían realizar mediante la iglesia.
El clero, influyente en aquel entonces, desalentaba a los ciudadanos a acudir al Registro Civil. No obstante, con el tiempo, esta perspectiva fue cambiando y la institución del matrimonio civil se fue consolidando, agrega.
El matrimonio civil representó una innovación en su momento, estableciendo una nueva dinámica para la sociedad mexicana, ya que las parejas fueron adquiriendo derechos que antes de eso no se conocían o no eran reconocidos en ninguna Ley.
En un inicio, los contrayentes eran obligados a asumir roles tradicionales, donde el hombre era el protector y proveedor, mientras que la mujer debía ser sumisa y cuidar del hogar.
Con los años, el matrimonio civil fue adaptándose a la sociedad y estas obligaciones empezaron a reformarse, evolucionando hacia una figura más igualitaria, donde los derechos y responsabilidades de ambos cónyuges se equilibraron.
“En aquellos años el matrimonio era algo muy tradicional, muy parecido a lo que establecía la iglesia, la mujer tenía que ser sumisa, atender las necesidades de su esposo, mientras que él tenía la obligación de ser el protector, el encargado de proveer a la familia, ambos iguales porque la Ley del Matrimonio Civil establecía esa igualdad entre ellos, pero con roles distintos”, describe.
Ricardo Cañas cuenta que la ceremonia de matrimonio también experimentó cambios significativos a lo largo del tiempo. En sus inicios, las parejas se casaban en el Palacio Municipal o en sus propias casas, donde un funcionario público era el encargado de oficializar la unión.
Con el correr de los años, se establecieron salas especiales para la celebración de las ceremonias dentro del Registro Civil, y en la actualidad, es común que el funcionario responsable asista a ceremonias privadas con amigos y familiares de los contrayentes.
En el edificio del Registro Civil de Veracruz, considerado el primero del país, una acuarela conmemorativa ilustra las primeras bodas civiles, mostrando a parejas ataviadas con elegante vestimenta de la época, frente al majestuoso Palacio Municipal.
El legado de aquel 9 de marzo de 1860 perdura en la sociedad mexicana hasta nuestros días. El matrimonio civil, una institución que comenzó en Veracruz, ha evolucionado con los tiempos, adaptándose a los cambios sociales y legales.
Sin embargo, Ricardo Cañas afirma que la esencia de igualdad y respeto entre los contrayentes sigue siendo el pilar fundamental de esta figura jurídica que ha unido a miles de parejas a lo largo de la historia.
El primer matrimonio civil en Veracruz fue más que un acto formal; fue el inicio de una nueva era en la que los derechos y promesas entre las parejas quedaron amparados por la ley. Su impacto trascendió las fronteras de este puerto, alcanzando cada rincón de México y dando forma a una sociedad más justa e igualitaria.