Se requiere comprensión y vocación para estar frente a grupo, docente
Danytza Flores
Boca del Río, Ver.- María del Carmen Olivares Limón afirma que, en 34 años como maestra, mantiene un gran cariño por sus alumnos y no que exista diferencia entre las generaciones que la recibieron como docente y las que ahora educa, a pesar de los cambios que existen por las nuevas tecnologías y tendencias.
Para la profesora del turno matutino del Bachiller Oficial de Xico, sus alumnos son como sus hijos y para afirma que para enseñarles se requiere de mucho cariño, comprensión de la situación de cada uno vive y vocación para estar al frente de las aulas.
“Yo tengo 34 años y para mí siento que los niños desde que llegaron son los mismos, que no han cambiado, son iguales, hay que saberlos llevar, si uno los quiere y les comprende, porque no sabemos la situación de ellos en sus casas, no sabemos que vivan, pero si usted lo trata con mucho, cariño, les ayuda… la comprensión es la clave para una buena enseñanza”, declara.
María del Carmen tiene 72 años de edad, y afirma que un alumno que se siente respaldado por su profesor, va a poner empeño en aprender. Pero el docente debe valorar todas las situaciones alrededor.
Si bien reconoce que existe en algunas escuelas falta de infraestructura, los maestros deben de buscar la manera de sortear esta situación y también de darle a los alumnos las herramientas para que no sea un pretexto.
Del mismo modo, indica que los profesores muchas veces se encuentran con carencias entre los alumnos y es ahí en donde deben de ser comprensivos, en muchas ocasiones planeando bien sus dinámicas para evitar solicitar material que sea complicado que todos lleven a clase o aportando un poco, para que no se complique el panorama.
La profesora María del Carmen comparte que tiene 10 nietos y que la docencia le ha servido para tratar de entenderlos mejor, ya que trata de involucrarse en lo que sienten como sus problemas para guiarlos.
Señala que el interactuar con adolescentes como maestra de cocina y artes manuales, le ha permitido conocer sus puntos débiles para buscar fortalecerlos y hacerlos mejores personas desde que son menores.
Si bien reconoce que en ocasiones hay alumnos que son complicados por su temperamento o que a pesar de su destreza son perezosos, la clave no está en reprobarlos, sino en buscar alternativas que les incentive a salir adelante y ser mejores personas.
“Yo soy maestra de cocina y de artes manuales, pero fíjense muchos por flojitos no me hicieron el trabajo y les dije: qué creen que los voy a reprobar, no mis hijos, no los voy a reprobar. Tenemos una escuela muy grande, me van a traer un arbolito de una fruta van a sembrar, me van a tener el arbolito de una fruta y lo van a sembrar porque con eso los voy a aprobar y les enseño el valor de la vida con eso”, declara.
Así como a sus nietos, asegura que ve a sus alumnas y alumnos como parte de su familia, comparte con ellos una amistad casi de complicidad, que va encaminada en hacerlos buenas personas.
“Los niños son mis amigos yo los amigos, yo digo bueno, a ver mijo, que, y ahí empieza a meterme para ver a dónde está el punto de su debilidad, porque todos tenemos defectos y todo.
“Le digo a los chiquillos, miren mis hijos, ustedes están en la edad y que su hormona me la están pasando y me dan juventud, pero cuídense, abstinencia la mejor alternativa para no embarazada unas criaturas, abstinencia, cuídense y les doy consejos”, cuenta la maestra que este 15 de mayo, recibe un reconocimiento por su trayectoria.

